Era un partido, que en cierto modo, a todos nos llevaba al Estadio con cierto nerviosismo. La intranquilidad era palpable con cada aficionado que cruzabas algún comentario. Pero era en definitiva, un partido para evidenciar si este Sevilla 10/11 se puede enganchar a los puestos altos, o en cambio estaría relegado a esa zona de nadie a las primeras de cambio.
El calendario nos traía al Sánchez Pizjuán, de forma consecutiva, Atlético de Madrid, Athletic de Bilbao y Valencia. Tres de los llamados a estar con el Sevilla en la disputa de los puestos altos de la tabla (3 al 6). Pues tres victorias, y además de forma convincente.
El partido de hoy, como no, ha estado marcado por el trencilla Iturralde González. Y en ésta ocasión, no es que se equivocara en nuestra contra, como casi siempre, (que también lo ha hecho en alguna jugada puntutal), si no porque en el minuto 24 de la primera mitad, mandaba a la caseta de forma directa al jugador Topal, por un plantillazo a Cáceres. Además es reseñable que solo terminó el partido con esta roja directa y con una amarilla a Dabo, cosa que seguramente constituirá un record en el currículum del árbitro vasco.
Hasta el mencionado minuto 24, el Sevilla era dominador del partido, con una actitud y agresividad, que se hacía palpable desde el minuto inicial. Desde la expulsión al descanso, pues solo reseñar un centro chut de Perotti, que tras tocar César, golpeó el larguero, marchándose fuera.
La segunda parte fue otro cantar. Con el obligado cambio en la portería che, por la lesión de César y la entrada de Guaita, el Sevilla tenía que lanzarse a por el partido de forma descarada, pero sorprendía la actitud del ultraconservador Emeri, que no realizó cambio alguno en sus jugadores de campo, manteniendo a Aduriz y Soldado en punta. Por su parte Gregorio Manzano, en el minuto 52, retiraba del campo a Romaric, para dar entrada a Álvaro Negredo, pasando Kanouté a la posición de medio centro.
Dos minutos después, tras una de las tantas incorporaciones de Cáceres al ataque (el mejor de largo, hoy), dispara el uruguayo un fortísimo chut a ras de césped que rechaza el porteto valencianista, voleando de forma extraordinaria el vallecano a la red, colocando el uno a cero. En el minuto 73, un lento y desconocido Perotti era reemplazado por Alejandro Alfaro, que solo llevaba tres minutos en el campo, cuando cabecea un centro de Dabo (quizás el único acertado en toda la noche) para poner el segundo en el marcador.
Desde ahí hasta el final, pues un rondo para el Sevilla y un querer y no poner de los valencianistas, que solo tuvieron una oportunidad clara, en botas de Soldado, que resolvió magníficamente Varas, que también estuvo solvente en un par de disparos desde fuera del área.
Importantísimo triunfo, que nos iguala en la clasificación al Valencia, ocupando puesto UEFA, tan solo precedidos por los dos grandes, el Villareal y el Español de Barcelona. Corto se me antoja el resultado para lo visto y sobre todo para lo que podíamos haber conseguido, después de estrellar tres balones en la madera, pero hoy tocaba ganar SI o SI y por tanto, MISIÓN CUMPLIDA.
A partir de mañana, hablaremos de Álvarez, de médicos, de contratos televisivos y otras cuestiones que puedan estar de actualidad. Incluso, a lo mejor, hasta de fichajes inminentes. Pero de momento, a saborear esta importantísima victoria, y como dije en anteriores post, espero que el señor Manzano y los jugadores de esta platilla, me demuestren, que no hay un Sevilla de jugar por casa y otro de visitante. El próximo rival es el Real Zaragoza, pues buen sitio, para poner sobre el tapete nuestra ambición y nuestras intenciones de cara a ésta temporada.




