No salió mal el Sevilla durante el primer cuarto de hora. Las líneas más juntas y el equipo arropado y solidario. Pero duró eso, quince minutos, justo el tiempo que necesito Bodmer para remachar prácticamente bajo los palos, al saque de un córner. Sólo tres minutos más tarde, nuevo córner y Hoarau remata el dos a cero. Todo lo ensayado por Manzano (que imagino que lo ha ensayado) se venía abajo. Porque el Sevilla salió con Dabo y Navarro en los laterales, Cáceres y Escudé en el eje, trió de centrocampistas, con Renato, Zokora y Romaric, con Capel y Perotti en las bandas, dejando en la punta a Kanouté.
Que el Sevilla es un equipo flojito en defensa (curiosamente la línea más reforzada ésta temporada), lo dicen los espantosos números que tenemos en todas las competiciones, pero que cada vez que te tiren un córner, sea un gol casi seguro, eso suena a juego de niños y a chiste. Pues eso demostró ser la defensa del Sevilla hoy, un chiste.
En un arreón de pundonor y casta, Kanouté (el mejor del Sevilla de largo) consiguió dos goles, que nos metían de lleno en el partido y nos hacían albergar esperanzas. Pero claro, este Sevilla está para muy poquitas cosas, y cuando el primer tiempo llamaba a su fin, perdemos un balón en el centro del campo, que propicia un magnifico chut de Nené que significa el tres a dos con que nos fuimos a la caseta.
La segunda parte no comenzó de mejor forma, pues otra pelota perdida incomprensiblemente en la medular, da lugar a que Hoarau de nuevo, batiera a Palop y pusiera el definitivo cuatro a dos en las tablas. Antes de entrar en el análisis de la situación, simplemente recordarles que tras la victoria del Borussia de Dormunt por tres goles a cero en su partido, ésto nos obliga a tener que puntuar en casa ante los alemanes, que visto el momento que atraviesan y el que está pasando el Sevilla, se nos antoja arto complicado salvar el escollo, pero se deberá apelar al espíritu de Antonio Puerta y jugar esa auténtica final frente al Dormunt a cara de perro.
Desconozco que ha dicho Gregorio Manzano en la rueda de prensa, es más, si me apuran, hasta me da lo mismo, porque hoy demostró una vez más el jienense que aún no se ha enterado de que va esto. Ya lo dije en la previa y lo he repetido en otras ocasiones, cuando éste señor no ha tenido su “flor”, poco ha demostrado en el Sevilla.
Pero ahora me pregunto, ¿HARÁN ALGO?, y claro me refiero a los verdaderos responsables de ésta catástrofe. A los Monchi y Orta. ¿VENDRÁ ALGÚN REFUERZO?, cualquiera sabe, estando estos de por medio, si serviría de algo, pero andan diciendo una y otra vez, que el proyecto es el correcto y que se cumplirán los objetivos.
El domingo a Villarreal, Dios nos coja confesados, equipo que en estos momentos anda jugándose también su clasificación europea, pero que en la competición doméstica, está demostrando estar varios escalones por encima de nosotros.
Nueva noche de dolor para todo el sevillismo, nueva noche de bochorno, nueva noche de vergüenza, de parte de los que no saben competir como les corresponde por lo que cobran y sobre todo, nueva noche de desencanto, porque no hacen nada, los que deben hacerlo.
La semana que viene hay Junta General de Accionistas. Yo apelo a la responsabilidad de todos y cada uno de los que acudan, pero lo que si tengo claro, es QUE SE DEBEN DAR EXPLICACIONES CLARAS Y CONCISAS SOBRE MUCHOS ASUNTOS, TANTO ECONÓMICOS, COMO DEPORTIVOS. No se puede vivir toda la vida de los títulos conseguidos en el último lustro, que sin duda, nos han hecho felices a muchos sevillistas que nunca vimos ganar nada. Aquí yo veo dos caminos, o empezar a despedir gente por incompetente, o hablar claro a la afición, decirles la realidad de la Entidad, poner los carnés a su precio justo, y con ello adecuar los suelos de los directivos a los momentos actuales y empezar un nuevo ciclo. Ustedes dirán.


