En estos momentos un tanto extraños, atípicos por todo cuanto anteriores temporadas
marcaron estos tiempos, se antoja tener la cabeza fría y reflexionar sobre lo que hemos disfrutado, difícil papeleta, que no imposible porque no debemos dejarnos influenciar por el pesimismo, no debemos olvidar lo que hemos hecho ni, como consecuencia de ello, lo que somos en el concierto futbolístico. Se ha de recuperar el espíritu que antaño nos hizo conseguir tanto, el espíritu que nos hizo alcanzar los sueños y la gloria de los campeones.
Hemos de empezar por nosotros mismos el revertir una situación que da la sensación de parecer tarea ardua. Pero de otras peores hemos salido y, por ello, no debemos cejar en el empeño. Ahora bien, de sobra sabemos que el sevillismo no se conforma fácilmente. La Junta General de Accionista debe ser sin duda el revulsivo que marque un antes y un después a la situación. En ella se debe expresar el sentir de todos y dejar perfectamente claro, con argumentos satisfactorios, las líneas a seguir para salir de esta situación y prever un futuro acorde con las exigencias de la entidad.
Por otro lado, bendita situación, que nos permite estar a la altura de lo que se demanda de una entidad fuerte y con proyección de futuro. La grandeza se palpa en la trayectoria alcanzada durante estos tiempos, por lo que las exigencias de la afición están perfectamente en consonancia con el nivel alcanzado en el club. Somos los terceros más vistos en televisión después de Real Madrid y Barcelona y ello nos exige estar a la altura de las circunstancias. Igual que nuestro presidente tiene en este dato un gran aliado para su propuesta de repartos televisivos, la afición tiene su buen motivo para exigirle a la entidad un equipo acorde con los tiempos en los que la gloria nos visitó.
Como alguien dijo, lo difícil no es llegar, sino mantenerse.
Fco. Borrego.


