He estado esperando hasta ahora para ponerme delante del teclado. De veras que pensaba que los responsables del Sevilla Fútbol Club, y ahora me estoy refiriendo a los consejeros y mandatarios deportivos iban a aparecer para dar al menos la cara ante este sevillismo que está avergonzado y hundido a estas horas. Pero ya ven ustedes que no, ahora a las 22,30 aun nadie se ha dignado a dar la más mínima explicación o petición de disculpas por este descomunal bochorno que estamos viviendo.
Me viene a la mente, la rueda de prensa del pasado lunes, cuando el consejero y director deportivo Monchi se puso delante de los micrófonos para acompañar (que no es habitual que se haga con jugadores del filial) a Juan Cala y decirnos de nuevo que su confianza en Marcelino estaba como el primer día. Pues digo una cosa y la digo clara, porque yo no soy como ellos y doy la cara, el que ha perdido totalmente la confianza en Monchi soy yo. Además me avergüenzo de no haberme opuesto en aquella Junta General en la que le nombraron consejero y en la que solo el señor López Benjumea, en representación de las acciones que pretende comprar no sé quién (sería bueno que se explicaran también) ahora, fue el único en votar en contra. Es inadmisible que pueda “fiscalizarse” así mismo un ejecutivo y menos aun cuando demuestra la manifiesta incompetencia que está denotando.
Lo que hemos vivido hoy ha sido un claro ejemplo de dejación de funciones. Y vayamos por partes. Primero de parte de los directivos porque el señor García Toral, no debería estar al frente del equipo hace ya muchas jornadas, máxime cuando se está riendo en cada aparición en rueda de prensa de todos los sevillistas. Y es una dejación de funciones del propio entrenador que ha provocado con su planteamiento de la segunda parte, que lo cesen para marcharse a su casa con el finiquito y quitarse de en medio. Porque está claro que no puede con el vestuario del mismo modo que el vestuario no lo quiere. Y sobre todo porque no es un técnico apto para un Club con esta grandeza.
Que queréis que os diga del partido. Todos lo habéis visto y habréis leído lo suficiente. Un primera parte como siempre y una segunda en la que el entrenador buscó su cese fulminante. Esa decisión que a la hora que es, aun no se ha tomado, pero que a buen seguro se tomará.
Estoy hundido. Lo tengo que reconocer. Pero del mismo modo digo que podemos perder esta guerra, pero que seguro que la batalla final la vamos a ganar. Por muchas acciones que compren. Aunque se hagan con la mayoría. Que tengan en cuenta lo que ha pasado en otros Clubs y algunos muy cercanos a nosotros. No van a hacer del Sevilla Fútbol Club su cortijo. Porque no se lo vamos a consentir y vamos a luchar hasta extenuarnos para que no ocurra.
Ya hoy solo queda que alguien de la cara. Desconozco si lo van a hacer o esperarán al “paripé” de mañana. Pero tengo muy claro una cosa, que no solo el entrenador es el que tiene que entregar la llave. El director deportivo y sus ayudantes deben de acompañarle. Que demuestre su sevillismo y se marcha, dándole la oportunidad a otra persona de recomponer este desastre.


