Aunque muchos están tratando de contar lo que no es verdad, yo no puedo otra cosa, que expresarlo una y otra vez, en este mí blog, que por supuesto es también el de ustedes.
Aquí no se trata de creerse en posesión de la verdad absoluta. Ni mucho menos dársela de entendido en materias que uno conoce de pasada y superficialmente, pero es cierto y así lo manifiesto, que estoy observando ciertos comportamientos, que además de preocupantes, me parecen injustos y fuera de lugar.
Escriben los amigos de sevillismo hoy, que esto es solo fútbol y además están cargados de razón. Pero quizás obvian una parte importante del fondo del debate. ¿Quién pone las metas y los objetivos en el Club? ¿Por qué está el sevillismo dividido de la forma que está? ¿Dónde nacen estos rencores?
Hoy quiero hablarles a ustedes de la historia contemporánea del Club. De mi historia, claro, que seguro que cada uno tendría cosas que contar de sus vivencias.
Para mí era ciertamente impensable, que a estas alturas hubiera vivido esta “borrachera” de éxitos a las que nos ha llevado este Consejo de Administración. Pero también digo, que cuando llevábamos un montón de años sin ganar nada, yo ya era sevillista, como muchos de ustedes. Y me cabreaba enormemente cuando Caparrós planteaba un partido defensivo ante un rival al que yo consideraba inferior. Por no irme unos años más atrás y hablarles a ustedes de las penurias vividas en los tiempos del descenso administrativo, la posterior “quiebra técnica” por la que pasamos, o multitud de anécdotas que necesitarían varios post para recordarlas.
Pero claro, ¿qué ha ocurrido pues? Pues miren, recuerdo cuando el año anterior a la celebración de nuestro centenario, mi amigo Ramón Somalo me invitó a formar parte de la Federación de Peñas. Aquello era un trabajo ímprobo de muchas horas dedicadas a ayudar al Club en todo lo que fuera necesario. Un trabajo codo con codo, con Consejeros, Empleados, Peñistas, etc. Pero había un denominador común, nuestro amor al Sevilla y en mi caso, una particular fe en nuestro Presidente.
Conozco a Del Nido hace muchos años. Antes que fuera Presidente y sabía que si alguien nos podía dar ese salto de calidad, era José María. Su capacidad de trabajo, hacía que los que lo rodeábamos, nos afanáramos para que todo saliera bien. Fueron años intensos y de mucho trabajo, pero con la recompensa (ojo, que aun no habíamos ganado nada) de ver la cara de felicidad de tanta gente, que te agradecía tú esfuerzo. Para los que no lo sepan, después de volver de nuestra primera final, un servidor presentó su dimisión irrevocable para dedicarse a su gran pasión, seguir al Sevilla Fútbol Club, hasta donde pudiera permitirme.
Os cuento todo esto porque ya cansa, que algunos que se dan golpes en el pecho y que yo jamás he visto alrededor del Sevilla, me acusen de oportunista, mal sevillista y no sé cuantas cosas más. Ya está bien hombre, que aquí cada uno tiene sus cosas y las cuenta si quiere o las calla si le da la gana.
Volviendo al presente, os digo que voy a seguir haciendo la misma labor crítica que siempre he hecho. Ahí me gustaría que salieran los que me conocen hace muchos años y cuenten si he sido siempre así, o es cosa de ahora. Me importan tres pimientos lo que opinen otros, sean del bando que sean, porque vivo en el convencimiento de que la única forma de conseguir objetivos importantes, es con un grado de exigencia máxima y “apretando” todo lo que se pueda a los que están llamados a hacer su trabajo en condiciones.
Os ruego que me perdonéis, pero necesitaba este desahogo en un día como hoy, después de un fin de semana en lo futbolístico no todo lo agradable que me hubiera gustado. Además acrecentado con la proximidad del derbi, que para un servidor es un partido especial y de singular sufrimiento. Gracias.
Foto.: http://www.sevillagrande.com/

