Hoy no tenía pensado escribir nada. El mazazo que me he llevado, cuando me ha llamado mi amigo Fernando Rodríguez sobre las dos de la tarde, ha sido difícil de digerir. Ha muerto Agustín Rodríguez.
Seguro que cada uno de los que lo conocieron, tendrán una u otra anécdota que contar. He leído todos los post de los compañeros blogueros que en su gran mayoría, expresan el gran dolor, por tan irreparable pérdida. No voy a comentar, como suelo hacer, en ninguno de ellos. Yo guardaré de esa forma mi SILENCIO RESPETUOSO por la marcha al tercer anillo de un amigo.
Son muchas las anécdotas que podría contarles a ustedes, de mis coincidencias con el amigo Agustín, pero no tengo ganas. Tan solo, como creyente, esta noche mis oraciones serán para pedir por su eterno descanso.
Hasta mañana amigos, HASTA SIEMPRE QUERIDO AGUSTÍN.
