Sin lugar a dudas, lo importante era cortar la sangría de resultados que estaba obteniendo el equipo. Partiendo de esa base, pues triunfo, aunque pírrico, ante otro rival, que como diría mi amigo Manu, hace menos daño fuera de casa, que el pescado en blanco.
Gregorio Manzano, apostó por Varas en la puerta (Palop baja); Cáceres, Fazio, Escudé y Navarro, en defensa; Medel y Rakitic como medios centros, co Navas y Capel en las bandas; dejando en punta a Negreo y Luis Fabiano.
Después de la convocatoria, pues un equipo previsible. Tan previsible, que jugó como siempre. El Hércules era dueño del balón y el Sevilla, con poco juego en el centro del campo, le bastaba con jugar balones largos, para poner en apuros a Calatayud. Negredo en un precioso disparo por alto, estrelló el esférico en el larguero, cuando todos catábamos el gol. Corría el minuto 20 del primer tiempo, cuando Luis Fabiano lucha un balón en la línea de tres cuartos, metiendo en largo a Negredo, que de preciosa dejada con el pecho, asiste a Rakitic que entraba desde atrás, para que éste batiera al portero visitante.
De ahí, al final de la primera parte, pues poco o nada que reseñar, tan solo la voluntad del “revivido” Navas, el trabajo sin descanso de Gary Pitbull Medel y las buenas formas de toque del balón, del croata Rakitic. Pero ni Sevilla ni Hércules, dispusieron de grandes ocasiones dignas de reseñar.
Pero el “runrun” del Pizjuán era constante en el segundo tiempo. Sobre todo, porque como hemos comentados en otras ocasiones, el Sevilla no terminaba de cerrar el partido y el Hércules se acercaba con peligro en algunas ocasiones, teniendo Javi Varas, que hacer la parada de la noche, en un balón, que tras tocar en un defensa, se colaba por el palo izquierdo.
Poco más de veinte minutos tardó Manzano en mover el banquillo, sacando al campo a Kanouté y retirando a un “fallón” Luis Fabiano. Los otros dos cambios, pues en los últimos diez minutos, entrando Zokora por Rakitic y el ya consabido en el extremo izquierdo, sustituyendo a Capel por Perotti.
Triste, muy triste, como su entrenador, el partido del Sevilla. Que tenía enfrente a un rival que solo había hecho tres goles fuera de casa en lo que de temporada y que además los ha conseguido un jugador que hoy no estaba en el campo.
No se puede hablar de pésimo partido, simplemente aprobado justo, jutísimo. Yo me quedo con los tres puntos, que nos colocan en séptima posición y que con los resultado que se han dado hoy, pues nos hace no perder la ilusión de estar en Europa la temporada que viene.
Sigo sin entender que está pasando en ese vestuario. Sigo sin comprender la ausencia de Sergio Sánchez en el día de hoy. Sigo diciendo que el asunto Romaric suena a rancio. Y sobre todo, sigo triste, como el entrenador. Ése mismo, que le ha dado la razón a Cáceres después de sus desafortunadas declaraciones. Dejando fuera de la convocatoria a su amigo y otorgándole la camiseta de titular al uruguayo.
Tres puntos vitales para intentar salvar la temporada. Ahora viaje a Oporto, a ver que pasa. Pero sobre todo, el sábado a las seis de la tarde, visita trascendental al Calderón, para medirnos al que a día de hoy, es nuestro principal rival en la lucha por el objetivo. Ahora os toca a vosotros, si tenéis a bien, dejar vuestra impresión.




