Aunque estemos a diez de febrero, creo que es el momento de hacer la reflexión que hoy pongo en el blog y pienso, comparten muchos sevillistas (otros no, claro), pero que es la MIA y por tanto la expongo, ya que los demás, tendrán después la oportunidad, si así lo desean de comentar, o bien aquí o en los distintos medios donde se enlaza con este sitio.
Que el partido frente al Málaga CF de liga, ha sido sin duda EL PEOR ENCUENTRO TÁCTICAMENTE, que le recuerdo al Sevilla FC, es una realidad. Pero de ahí, a la tremenda tormenta que está causando, creo que no está proporcionado ni justificado.
Todo esto comienza cuando hace unas semanas, unas declaraciones de José María del Nido en el Correo Vasco tienen repercusión en Sevilla, sobre todo en uno de sus puntos. Dice el máximo dirigente del Sevilla, que no le gustaría abandonar la presidencia, sin antes darle a Joaquín Caparrós, una plantilla potente y con la que pueda aspirar a conseguir títulos. ¿Joder, que fuerte, no?. Yo siempre he apoyado unas palabras que suele decir Nacho Mateos y que en éste caso hago mías. El presidente del Sevilla, suele decir, siempre, lo que más le conviene al Sevilla.
A Raíz de las manifestaciones de marras, pues han venido dos partidos de liga, que a mi modo de ver, han estado lamentablemente planteados. Lo de Riazor y lo del domingo en el Pizjuán es de traca, en cuanto a planteamiento táctico, pero sobre todo, en la falta absoluta de reacción desde el banquillo. Vamos, hablando en un lenguaje coloquial, un absoluto pasotismo. Es realmente preocupante, la imagen que tengo en la retina, de los Capel, Medel y Acosta, recostados en el banquillo a falta de diez minutos, y el entrenador mientras tanto (pues desde mi posición no lo veo, lo imagino) sentado en su asiento, observando la impotencia e incapacidad con que se desarrollaba el juego.
Pero todo esto tiene que tener consecuencias. Manejar una platilla como la del Sevilla estoy convencido que no es fácil. Mucho menos cuando se tiene disponible a la mayoría de sus efectivos. Solo pueden estar sobre el terreno de juego once. Si el equipo gana, pues lo demás a entrenar y a esperar su oportunidad. Pero si el equipo pierde, el malestar se acrecienta y hasta es posible, como es el caso, que salga a la opinión pública.
Ayer Martín Cáceres se dejó caer con unas declaraciones, bajo mi punto de vista desafortunadas. Pero tengo la impresión, y en éste blog se ha dicho, que el uruguayo no es del gusto de Manzano. Está escrito y es cuestión de buscar el enlace. Claro, esto con las victorias, pues puede que no tenga mayor importancia, pero cuando llegan los problemas, en un vestuario como el nuestro, todo se dimensiona. Creo que el jugador cedido por el Barcelona, puede intuir un cierto desprecio de parte del entrenador. Y eso le debe preocupar, pues es mucho lo que se juega, porque con su edad, estará preocupado por su futuro.
No lleva razón en las formas, a lo mejor tampoco en el fondo, pero desde luego lo que me queda claro, es que no beneficia en nada, a la Entidad.
No cabíamos en casa y parió la abuela. Horas más tarde es Diego Perotti el que sale al paso con un comentario que me deja perplejo. A este chaval yo lo tenía por más cabal. Ataca a la afición sevillista, buscando fantasmas donde no los hay. Éste año el juego de los extremos sevillistas, no pasa por su mejor momento, pero no creo que haya un solo aficionado, que no reconozca la valía y calidad de los jugadores del Sevilla, que ocupan esa demarcación.
Todo esto me hace pensar, que algo gordo está pasando en el vestuario. Que la temporada se nos va a hacer muy larga hasta su finalización. Y mi reflexión de hoy, va en el sentido, que debe cortarse de raíz esta situación. El equipo tiene que centrarse en lo suyo y comenzar a ganar partidos, sobre todo frente a rivales netamente inferiores.
Y los de arriba, pues deben empezar la tarea de lo que yo llamo la REFUNDACIÓN DEPORTIVA. Amarrando desde ya, los contratos de los que crean deben ser los futuros responsables del área, pero sobre todo, aportando cordura y responsabilidad al resto de la temporada.



